Aunque poca gente quiera admitirlo, aunque pocos lo sepan, aunque no tengamos hambre al levantarnos, el desayuno es la comida mas importante del día. Nuestro cuerpo lleva 6-8 horas sin tomar alimento y se prepara para afrontar una jornada de trabajo y esfuerzo físico e intelectual hasta que llegue la siguiente nutrición, el almuerzo.
Por tanto, es vital y obligado reponer las reservas y prepararlo para las horas que vienen.
El desayuno debe ser fuerte, e incluir al menos el 30% de las necesidades diarias de proteínas, vitaminas, minerales, calcio e hidratos de carbono (éstos son prioritarios, pues se encargan de la energía de nuestro organismo).
Un buen desayuno debe incluir:
- fruta fresca (dos piezas diferentes, naranja-plátano, manzana-melocotón, etc)
- cereales (mucho mejor el muesli que viene en bolsa, nada de cereales de caja tipo Kellog's)
- lácteo (queso, yogur, cuajada)
- aceite de oliva o conserva de pescado
- fruta seca tipo pasas o ciruelas sin hueso
Un ejemplo de desayuno completo podría ser:
Primero en un tazón un yogur al que añadimos muesli y pasas.
Después un pequeño bocadillo integral con atún y rodajas de tomate.
Finalmente un plátano y varias fresas.
De este modo afrontamos el día plenos de energías y con una buena parte de las necesidades cubiertas. Y con el tiempo, notaremos cómo nuestro organismo funciona mejor y resistimos mucho más las alergias y enfermedades.
Hay que abandonar el hábito del café (irritante de la mucosa gástrica, del hígado y de los riñones, produce hipertensión y adicción) o de la bollería, que para nada aporta ningún elemento necesario al organismo, mas bien lo contrario.