Comer deprisa incrementa entre 70 y 100 las calorías de nuestra comida.
Está demostrado.
Haced la prueba de comer despacio un día, masticando mucho, y comprobad el resultado: facilidad de digestión, ausencia de hinchazones, de gases, de ansiedad, de hambre...
Comer despacio nos ayuda a controlar el peso, saborear mejor los alimentos, disfrutar de la comida más tiempo, asimilar mejor los nutrientes, engordar menos y mejorar la calidad del sueño.
Para que el mensaje de que el estómago está saciado llegue al cerebro, hacen falta 20 minutos. Si comemos deprisa, no dejamos tiempo a que llegue esa señal, y por tanto seguimos comiendo más de lo necesario.
Consejos para comer despacio y mejor:
- contar las veces que se mastica cada bocado. Deben ser un mínimo de 20. Una vez te acostumbras a hacerlo, ya dejas de contar porque te habitúas a masticar mucho.
- cortar porciones pequeñas.
- comer con cubiertos pequeños
- comer cuando lo pida el estómago, no por ansiedad, aburrimiento o nervios, ni porque sea la hora.
En definitiva...el momento de la comida (sea desayuno, almuerzo, merienda o cena) no es para tomárselo a la ligera, porque de ella depende nuestra salud del resto del día, y del día de mañana.
Podemos tomarnos prisas para ducharnos, caminar, lo que sea, pero el momento de comer debe ser relajado, pausado, y dedicarle al menos 30 minutos.
¿Tomaréis buena nota de ello?
Feliz digestión.